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Revisitando la serie de magníficos documentales El poder del arte me quedo enganchado muy especialmente con la música del dedicado a Bernini. Buscando me encuentro con esto. ¿Han escuchado a los ángeles?
Y la primera parte del documental, "legendado" en portugués. De impresión el inicio. La belleza.
En los periódicos veraniegos la cultura, llámese ocio con sus variantes, toma el protagonismo. Tal vez sea por que se le presta menos atención. El caso es que, casualmente, descubro en uno de ellos un artículo que habla de arte, si todavía es posible escribir sobre ello. Y nos remiten a una sensación. Miguel Noguera. Humorista (perdón, monologuista, que estamos en un ámbito cultural) escatológico, algo surrealista con toques dadá. Las greguerías escolares. El tipo es aire fresco que acabará agotado. Pero en esta ansía de novedad todo parece arte de ruptura. Me cae simpático a pesar de los críticos orellanas.
Abstenerse menores y mentes sensibles. Este puede con todo. Hay más en vimeo.
La nueva página web del Museo Thyssen es realmente fantástica. Claridad, información, didactismo, nuevas tecnologías. Magnífica. Fuente recursos inagotables. Os dejo un video de los que serán muchos, sobre una de las exposiciones actuales del museo.
Menos fantástico resulta un artículo aparecido en El País a propósito del Estatut y el Tribunal Constitucional. Lo de las mayorías nítidas suena a chiste y así lo ha mostrado Santiago González. Aguerrido como me encuentro, casi parece indigno de un profesor universitario el juego del artículo. Demuestra, una vez más, que las ideologías y los intereses políticos son capaces de alterar las más sólidas formaciones y ponerlas al servicio de sus fines. ¿Está una decisión popular sobre una cuestión puntual por encima de la estructura legal y de la propia división de poderes de un Estado? El sistema debe de ser flexible pero hasta un cierto punto. Con el agravante de que el propio tribunal es el producto, indirecto, de la propia voluntad popular.
Muy interesante la exposición dedicada a Bacon. Completa, con obras de nivel que permiten un recorrido a lo largo de su trayectoria, con material anexo que permite avanzar algo más en su comprensión. A pesar de ello me quedan las dudas de este personaje que parece un dandy revoltosillo en las fotos y que, en cambio, muestra seres atormentados, terribles, solos frente a su existencia, en sus obras. Algo oscuro tras esas fotos. También creo que, como ocurre con la mayoría de artistas, la autoimitación, la repetición de modelos acabó siendo una constante. Sólo hay que ver las obras de los últimos años. Más grandes, más coloristas pero con menos fuerza a excepción del tríptico de Dyer. La originalidad es muy difícil de mantener y, en el siglo XX, tal vez sólo Picasso la consiguió eludir.
Aparecen dos o tres tipos cagando en algunos paneles. Me resultan de lo más interesantes (morbo seguramente) por el punto de vista (la taza suele estar contra una pared y estamos esperando a ser fusilados. Sólo se nos ve de frente) y el retorcimiento, diríase la "descomposición", del personaje (un reciente artículo de Félix de Azúa se mofaba de estas cuestiones). Y qué decir de ese fondo negro. Si al menos hubiera sido marrón.
De nuevo, y lo que lloverá. En este caso para traer un magnífico artículo del casi siempre brillante Felix de Azúa. La frase que abre el mismo es un perfecto resumen de lo que significa el fin del "arte tradicional" y la llegada del "arte moderno":
El contraste entre la vieja pintura que sólo quería representar el orden del mundo para un puñado de aristócratas e ilustrados capaces de entenderlo, y la actual pintura que más bien da cuenta del orden de un individuo genial enfrentado al desorden del mundo, ha encontrado un ámbito efusivo en el Museo del Prado.
Magnífico artículo aparecido en El Mundo que incide en la clave que explica por qué los nuevos regímenes populistas sudamericanos y sus sucesivos proyectos constitucionales no responden al espíritu democrático (liberal). En España, tras dos siglos de caudillismos y banderías políticas, por fin se consiguió consensuar un texto que fuera de todos en un alto porcentaje. El resultado fue la estabilidad política y la aceptación del sistema.
Seguramente tiene mucho más que ver con la falta de ideas expositivas o la conciencia de que sólo los grandes nombres pueden formar colas en las taquillas. De cualquier forma, y ante la excusa del diálogo con el pasado, bienvenido sea. Tipo perturbador y diferente, artista, que, aunque repetitivo en sus obsesiones (y obras), me resulta fascinante (de lo poco que he visto). Ya veremos.
Un fragmento de video y un interesante texto nos hablan algo de su personalidad. El País también se ha hecho eco (y lo que vendrá). Destaca la magnífica página que le dedicó la Tate Britain, desde donde viene esta exposición a Madrid.
¿Qué decir de esto?
Algunas obras.
Su estudio.
Un documental en inglés. No hay más (así somos por aquí).
La actividad expositiva se mantiene en perfecta forma en Madrid. Recientemente he podido repasar algunas de las más destacadas. Resultan interesantes tanto la de los etruscos del Caixaforum como la de las vanguardias y la guerra del Thyssen. Esta segunda con un carácter más informativo y formativo que realmente estético salvo algunas magníficas obras, la mayoría ya presentes en el propio museo. Deliciosa resulta la pequeña exposición sobre Degas de la nueva Fundación Mapfre (y aun mejor la página web dedicada la misma). Me centraré en la más destacada de todas, la de Rembrandt del Museo del Prado. No es mi artista preferido pero siempre me han perturbado sobremanera algunas de sus obras, fundamentalmente los pequeños cuadros religiosos y los de su etapa final. La muestra del Prado está dedicada a sus cuadros de "historias" y resulta bastante pobre. Hoy en día es muy complicado conseguir préstamos de obras importantes y peor aun hacer una muestra de un artista apenas representado en el museo. Es el caso, pero también es verdad que es una magnífica oportunidad para acercarnos a un artista apenas presente en colecciones españolas. Hay unas cuantas obras que me parecen magníficas, los ya comentados pequeños cuadros religiosos, de una espiritualidad desbordante, y la magnífica Betsabé del Louvre. Emparejada con el Marte de Velázquez (una de mis obras favoritas del sevillano), parece devorarlo en principio. Más detenidamente, éste revela sus triunfos aunque creo que se deja derrotar por el holandés (a uno el aire clasicista del Dios le deja un tanto frío frente a la intensidad del personaje bíblico. No soy yo muy del Renacimiento ni del Barroco clasicista). Fuera de aquí, y de algunos de los grabados (espléndidos sobre todo el los 100 florines que ya habíamos contemplado,me parece, en la Biblioteca Nacional), creo que, en ocasiones, Rembrandt resulta ridículo. Tal vez me exceda pero sus grandes cuadros bíblicos como el de Sansón me parecen poco creíbles, sus Diosas son meras pescaderas gordezuelas sin ningún encanto, sus santos sin fe (qué diferencia con el magnífico Ribera que hay a su lado. Pintor este al que habríamos de reivindicar algo más),... Evidentemente esto viene determinado por la dificultad en los préstamos. Aunque a uno le dejan igual de fríos sus archiconocidos retratos de grupo (Lección de anatomía o la Ronda de Noche, ¡qué decepción al contemplarla!), tal vez a excepción del Síndico de pañeros (no casualmente de su etapa final), sus obras últimas son de una intensidad y modernidad insuperables. Me refiero a asuntos como el retorno del hijo pródigo (increíbles esas texturas) o sus autorretratos finales (en Amsterdam lo vi colgado al lado del más famoso autorretrato de Van Gogh y conseguía que casi ni le prestaras atención). Este hombre ganó mucho con la edad.
El magnífico artículo de Muñoz Molina sobre la exposición del Thyssen acerca de las vanguardias y la I Guerra Mundial pone de manifiesto cómo,personas sensatas y con sentido común, pueden ser conducidas al "lado oscuro" llevadas por la masa, la presión del ambiente y, tal vez, la mera superviencia. Gracias a Dios creo que hoy no llegaríamos a estos extremos, al menos en Europa. Y no únicamente por una concepción más solidaria y pacífica del mundo sino por cobardía, por "aburguesamiento, por una larga etapa de sobreprotección a manos del demonio norteamericano que ha permitido que podamos disfrutar de prosperidad y tranquilidad (Kagan dixit o aquí de forma más evidente). Las consecuencias de esta actitud ante los nuevos y peligrosos poderes emergentes y este cambiante mundo en el que, parece,los papá-USA son menos USA no podemos predecirlas. A través de las calles de Europa aparecía cada pueblo con su pequeña antorcha, y ahora ahí esta el incendio (...) La política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la brutal voluntad de Austria han contribuido a crear la situación terrible en la que nos encontramos.Europa se debate en una gran pesadilla (...)Ciudadanos, a pesar de todo, y os digo ésto como una especie de desesperación, no hay más que una posibilidad de mantener la paz y de salvar la civilización, desde el momento en que estamos amenazados de muerte y salvajismo, la de que el proletario reúna todas sus fuerzas, y que todos los proletarios, franceses, ingleses, alemanes, italianos, rusos, pidamos a esos millones de hombres que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla. Jean Jaurès: Discurso en Lyon, 23 de julio de 1914
Eché la tarde paseando por las calles, especialmente en las cercanías de Trafalgar Square, observando a un entusiasmado gentío que me hacía a mi mismo sensible a tales emociones. Durante aquel día y los siguientes descubrí para mi sorpresa que hombres y mujeres sensatos están encantados con la perspectiva de la guerra. Yo había supuesto ingenuamente lo que la mayoría de los pacifistas afirmaban: que las guerras eran una imposición de gobiernos despóticos y maquiavélicos sobre una población que las rechazaba. Bertrand Russell, Autobiography, 1951
Reflexiones de Stefan Zweig a posteriori sobre esos momentos.
Por fin he dado un buen repaso al verano de exposiciones madrileño. Muchas las cosas que me han llamado la atención. Comentaré algunas.
Comienzo por la del Museo del Prado. Fascinantes muchas de las obras a pesar de ser muy conocidas. El proyecto era muy ambicioso y creo que se queda un poco corto. Es difícil lograr préstamos de otros museos pero el resultado es muy interesante e ilustrativo. ¡Qué diferencia con esos otros proyectos como el del retrato español que parecen realizados para atraer visitantes y no para aprender un poco más de arte! Aparte de ser muy instructiva, te quedas con ganas de poder explorar más cada momento, cada escuela,... de leer y ver más al llegar a casa. Creo que, en ese sentido, el resultado es muy satisfactorio.
Algunas de las obras me han parecido especialmente "atractivas".
Destaco dos. El retrato de Sigismondo Malatesta de Piero della Francesca. Tiene algo ese perfil, esa faz mal encarada, el ojo, el flequillo,... ¿Cómo sería este tipo, señor de Rímini y uno de los más famosos condottieros de su época?
La otra obra ya la conocía y me había llamado la atención: Una mujer veneciana vestida como Lucrecia de Lorenzo Lotto.Los colores tan fuertes del vestido (ganan en relación a las reproducciones fotográficas lo que es siempre una sorpresa), la ampulosidad del vestuario, la mirada al espectador de la protagonista, el importante tamaño del cuadro,...
Finalmente, por no alargarme más, no conocía la compraración entre los dos retratos de Carlos V con un perro. El primero, realizado por un pintor para mí desconocido, troppo vero a decir del emperador por lo que encargó una segunda versión a Tiziano, quien dulcificó mucho más los rasgos del retratado, lo estilizó y le dio un aire más elegante. Podemos imaginar quién se convirtió en el favorito de Carlos desde ese momento. Contemplándolos, yo hubiera mandado ahorcar a Jacob Seisenegger, el autor de la primera obra.
Imaginad a quién pertenece cada uno (pasa el cursor en caso de duda)
Otra vez el tema del centenario. Esta vez es para recomendar una página especial que El mundo dedica al tema del bicentenario del levantamiento del 2 de mayo. Variada y entretenida sin caer en academicismos. Anima a buscar más cosas.
Por cierto, que he visto una página dedicada a los U-Boot que es de premio. Hay gente con intereses variados. Aunque se plantea aséptica, sí que se trasluce una cierta admiración por estas tripulaciones y por alguno de los altos cargos de la marina.
No puedo menos que recomendar Das Boot. El submarino (1981). Aunque larga, refleja bastante bien la vida en uno de estos submarinos.
El fenómeno de estos meses (pasará pronto), el héroe de la cultura popular, de los gustos del público, del humor, de lo chabacano elevado a los altares de lo serio,... Leo un artículo de José Ángel Mañas en el que defiende el fenómeno por ser un ataque al supuesto buen gusto. Eleva incluso dicho fenómeno comparándolo con Duchamp y su Monna Lisa con bigote. Uno que está de vuelta de estas modernidades rompedoras (dan vergüenza ajena las actualizaciones de los clásicos a partir de su destrozo, perfomances que son catalogadas como arte por los gurús de este gusto no ya tan alternativo) como del supuesto buen gusto conservador (Dadá ocurrió hace mucho tiempo), no trata de valorar a Chiquilicuatre por lo que supone, un ataque a un certamen agonizante, cuasi amañado, en caída libre sino porque, a pesar de ello, dicho certamen sigue siendo una plataforma, cada vez menor es cierto, para que artistas que están empezando puedan tener una mínima plataforma de arranque. Ahí es donde creo que está la gravedad del tema. Se ha bloqueado a un chaval que aspiraba a iniciar una carrera a cambio de un bufón que sacará un dinerillo extra sin llegar la cosa a mayores. Estoy seguro de que al susodicho Mañas no le gustaría que los premios a los que se presenta fueran ganados por iletrados que escriben cuatro paridas significando esto un ataque al buen gusto y un ejemplo de democracia popular.
Da un poco de lástima que se siga manejando el criterio del buen gusto o del mal gusto rupturista para vender o promocionar algo. Ha pasado un siglo desde las vanguardias y parece que nos movemos en los mismos esquemas. Warhol sería feliz.
Esto sí fue innovador. Incluso lo sigue siendo hoy en día (la música no es la original)
Este vídeo pertenece a una serie que discurrió erráticamente a las tantas de la madrugada, El ala oeste de la Casa Blanca. Demócratas y republicanos, liberales e intervencionistas.
Cambio de tercio, he visitado recientemente la catarata de exposiciones de alto nivel que se presentan en Madrid. Una que termina es la de Velázquez y sus "fábulas" (aquí). Interesante aunque creo que se le podría haber sacado un mayor partido (el préstamo de obras, mucho más a este nivel, está cada vez más complicado). Me parecen más positivos los proyectos que analizan autores en relación a sus contextos o que analizan aspectos del arte en un momento dado. Son bastante más enriquecedores y ayudan, además, a comprender al autor dado, su creatividad. Algunos de los paralelismos que se plantean en la exposición son realmente apasionantes e invitan a la ampliación.
La segunda a la que me voy a referir es la exposición sobre Modigliani que se encuentra en el Museo Thyssen. Mi interés era casi entomológico, si se puede decir así. Conocer a un artista muy poco presente en los museos españoles y ver si había algo más aparte de sus magníficos retratos y desnudos (obras). No hay más. Si no hubiera muerto tan joven (35 años), su posible estancamiento creativo hubiera sido terrible para él. A pesar de ello refleja muy bien el ambiente de la vanguardia en las dos primeras décadas de siglo en París (Modigliani representa a la perfección el ambiente de la bohemia), las múltiples corrientes existentes (y no solamente esas que se estudian como dominantes y auténticas en los libros de texto) y el proceso de búsqueda individual de tantos artistas, muchos de ello hoy en el olvido. En ese sentido, como en el de todos, es fascinante cómo Modigliani, con graves dificultades económicas (muchas obras no se conservan por dejarlas en los estudios que tuvo que abandonar precipitadamente por impagos), va probando aquí y allá los diferentes estilos hasta dar con el suyo. Hoy en día cualquier obra del Modigliani clásico es rápidamente reconocida, es casi una marca.
Dejo para el final la muestra del Reina Sofía. Ha llegado a este museo de arte contemporáneo, que últimamente vivía aletargado a pesar de su renovación, el grueso de la colección del Museo Picasso de París, en obras durante unos meses. El traslado, al parecer, ha costado más de 3 millones de euros al gobierno. Me parece que están muy bien pagados. Casi todo resulta fascinante. Es cierto que la mayoría de lo expuesto son dibujos, bocetos, inacabados y obras menores pero permiten seguir la trayectoria de Picasso. De ese seguimiento el artista sale vencedor. Su creatividad, la capacidad de cambio, de mutación, de absorción de las influencias, sus idas y venidas,... (obras aquí o aquí) Sorprende y justifica por qué el apelativo tradicional de mayor artista del siglo XX. La interrelación de la muestra con el Guernica y los dibujos preparatorios que conserva el Reina Sofía es la guinda del pastel. Aunque con pocas obras de primer nivel, a destacar su periodo "surrealista", algunas de las series en torno al minotauro o algunos de los retratos de "sus mujeres", sobre todo de la última etapa. De obligada visita para el amante del arte del siglo XX.
Me entero de una exposición de Courbet a través de una magnífica reseña aparecida en Babelia. A pesar de estar situado en una línea menor en cuanto a su relevancia apara el arte, su importancia es enorme al ser uno de los primeros en abandonar lo trascendente en pintura, es decir, en desechar, conscientemente, aquellos temas considerados propios de la pintura hasta mediados del XIX (historia, mitología,...). Sus actitudes políticas situadas a la izquierda, su apoyo al movimiento de la Comuna de París de 1871, hicieron el resto para marginarlo totalmente. Sus desnudos siempre me han impresionado por su carnalidad, su fuerza, máxime cuando vemos que fueron realizados hace más de 100 años. Su técnica pictórica, sin embargo, me ha parecido demasiado "tradicional", continuista en general. Es en la temática donde Courbet es un gran innovador (para ver sus obras o aquí).