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sábado, 17 de agosto de 2013

Magnífico artículo en Babelia. Este hombre lleva tiempo escribiendo cosas que me parecen muy acertadas. Sus reflexiones sobre la estructura política y social son realmente perspicaces, lúcidas y ausentes de prejuicios ideológicos vacíos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

De Barcepundit enlazo algunas portadas de la revista Hermano Lobo.




Un descubrimiento tardío y sensacional. Esos arreglos para canciones sencillas.



La versión en español no desmerece. De dos artistas que me gustan bastante

 



Otra recomendación de los restos de la desgraciadamente desaparecida Revista de libros. Como siempre interesante Álvarez Junco sobre una figura fascinante, Rousseau. Para leer con atención.



Y para terminar con las recomendaciones navideñas. Esa última escena en el hospital de la sencilla vuelta a sus orígenes de Zhagn Yimou es realmente emocionante.

 

jueves, 17 de mayo de 2012

Vía Nihil Obstat el siguiente video.

 

No sé yo Keynes pero los del Plan E no estarían muy de acuerdo, al menos hasta hace unos años.

Como todo, tiene su truco. Imaginemos que el gamberro y su efecto sobre el panadero sean el Estado, esto es, los que inician la deriva del gasto. Pero si el panadero no tuviera un estímulo para gastar porque la situación no es buena y tiene miedo por su negocio en el futuro nunca se atrevería a comprar un traje. Sin un estímulo exterior no compraría nunca el traje.

El libre mercado y sus limitaciones.

Y no hemos de empezar por un destrozo más bien debiéramos imaginar que el Ayuntamiento le da al panadero una subvención para comprar algo. Estimular la demanda cuando ésta tiene miedo. Parece razonable. Pero ¿y los límites? No resulta viable mantener artificialmente inflada esa demanda con dinero público cuando no resulta realmente productiva y se agota en sí misma. El déficit y la deuda consiguiente lo que hacen entonces es agravar el miedo del panadero a gastar cuando ya no hay capital para más estímulos públicos. Y el pobre panadero verá además cómo le suben los impuestos. El resultado acaba siendo aún peor. ¿España?

Keynes y las limitaciones.

Las dos versiones en la serie El ala oeste de la Casa Blanca







Una recomendación. Otra vez una serie. The black mirror. La cantidad de puntas que podemos sacar.  Para lo bueno y lo malo. El futuro y sus miedos. Hay excesos pero mi cabeza da vueltas. Es ya suficiente a pesar de cierta puerilidad y sensacionalismo.

Mejor no veáis el siguiente video que analiza el fenómeno pues hay cierto spoiler y es mejor ver cada capítulo sin tener ni idea de lo que van. Dejadlo para después.

sábado, 29 de octubre de 2011

Democracia

Hace mucho que no leía una definición más perfecta de lo que significa la palabra "democracia". Y del sentido de su imperfección que, precisamente, la hace mucho mejor que el resto de alternativas que se creen perfectas. Y las frustraciones que ello provoca sobre todo cuando vienen mal dadas.

Aunque aparece al inicio, y se ve ocultada con otro movimiento de aire similar en su extremo opuesto como es el Tea Party (tal vez conciencia del medio en el que se escribe), la referencia al 15-M a lo largo de todo el artículo me parece evidente. Como manifestación de esas nuevas formas de protesta/organización que desembocan en el "No nos representan" que el director de El mundo ya veía reflejadas en los llamados enragés de la Revolución Francesa. Innerarity las describe a la perfección. Conceptos como populismo, sentimentalismo, idealismo. ¿Y la realidad?, ¿y los otros? La tiranía de las soluciones fáciles. El ilusionismo del prestidigitador.

Uno recuerda a Tocqueville y sus prevenciones sobre la democracia americana. Esas sociedades civiles que se adormecen mientras los profesionales, los políticos, se dedican a su tarea. Su despertar al descubrir la penuria (no se ven cuando el dinero parece caer del cielo) es mucho más salvaje. Es el momento de los "salvapatrias" de uno y otro lado. Los milagros que están ahí, tan simples, el populismo "belenestebanista" que comentaba en otro post. El miedo. Los idealistas esperando la ocasión de extender su fe. La comunidad homogénea.
Justo lo contrario de la democracia.

lunes, 22 de febrero de 2010

Ilustrados

Aún siguen quedando ilustrados, sobre todo en la patria de la Ilustración.
Excelente Lévy.

viernes, 4 de abril de 2008

Citas

Interesante artículo el que se nos presenta hoy en El País sobre religión y moral. De él extraigo dos apuntes que deberían grabarse con cincel.
El primero es de Kant, qué interesante debió ser un tipo que ya en el XVIII nos decía:
"La moral no necesita de la idea de otro ser por encima del hombre para conocer el deber propio ni de otro motivo impulsor que la ley misma para observarlo"
El segundo apunte viene de Platón cuando, según el articulista, en diálogo con Eutifrón, Sócrates le pregunta si lo bueno es querido por los dioses porque es bueno o es bueno porque es querido por los dioses.

En general estoy de acuerdo con todo lo que se afirma y creo que debemos alegrarnos de que una moral laica se haya abierto definitivamente paso. Ahora bien, el articulista en ningún momento plantea dudas en torno a los principios de una moral no religiosa. Esta parece ser la panacea. Los movimientos fascistas y marxista han usado de estas morales "profanas" para tratar de imponer modelos de sociedad en teoría para defender gloriosas ideas universales. Se echa de menos, ante tanta crítica al modelo religioso, una autocrítica de los excesos de los modelos laicistas que tratan de crear morales alternativas que se imponen en aras de ideales elevados. Llevado al terreno de lo concreto, donde la moral y las "elevadas ideas" pierden el cielo, me pregunto si defiende el autor la existencia de "una moral universal", ¿sería la democracia la mejor forma de llevarla adelante?, ¿estaría en contra de imponer estos principios, para algunos considerados occidentales y ajenos al resto del mundo, al resto de zonas?, ¿es lícito occidentalizar con estos valores al resto? Cuestiones que me parecen más complejas y actuales pero que, creo, la mayoría esquiva al resultar más políticamente correcta la crítica, siempre aplaudida desde ciertos sectores, a la Iglesia decadente.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Castellio contra Calvino




Me encuentro en el blog de Santiago González con esta frase pronunciada, al parecer, por un tal Castellio:

"Matar a un hombre no es defender una idea, sino matar a un hombre"

Castellio fue un humanista y reformador del siglo XVI. Su trayectoria recuerda a la de aquellos revolucionarios que, viendo la grave situación en que vivía la Iglesia y la religión en el siglo XVI, deciden cambiarla y alcanzar una verdadera fe. Pero se encuentran, de golpe, con que sus compañeros de reforma son tan sectarios, tan dogmáticos como aquellos a los que han pretendido derribar. Una historia que parece haberse repetido después. Estas figuras, librepensadores que se adelantaron a su tiempo, auténticos defensores de la libertad y la tolerancia, acaban quedando ocultas en la historia, tapadas por aquellos que no se detuvieron y fueron más allá, a costa de las vidas que fueran.
La frase pertenece a su libro De haerectis an sint persequendi, un ataque frontal a la tesis según la cual los herejes deben ser ejecutados, obra que lo enfrentó definitivamente con Calvino . Castellion reaccionó contra la ejecución de Miguel Servet por los calvinistas en Ginebra el 27 de octubre de 1553: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet, no defendieron una doctrina, mataron a un ser humano; no prueba uno su fe quemando a un hombre, sino haciéndose quemar por ella», escribió. «Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre», añadió.
Como era lógico, murió en la más absoluta soledad, acusado de herejía al final de sus días (un librepensador siempre será un hereje) y sólo recordado por ese gran ensayista que algún día trataremos que fue Montaigne (aparecen recomendados sus magníficos Ensayos como posible libro de regalo navideño por Babelia).



Stefan Zweig, uno de los más importantes escritores del siglo XX, publicó en 1936 en alemán el libro Castellio contra Calvino, una defensa de la libertad de conciencia, de la libertad humana, en unos momentos en que el nazismo, ya establecido en Alemania, amenazaba la vida y la libertad (mucho más la suya como judío).
Figuras que no deben caer en el olvido y que sacrificaron sus vidas en defensa de la libertad sin utilizar para ello el terror y la violencia.

"Pues la Historia no tiene tiempo para hacer justicia. Enumera, como los fríos cronistas, sólo los éxitos, rara vez en cambio los mide con criterios morales. Sólo se fija en los vencedores, dejando a los vencidos en la sombra. Sin el menor escrúpulo, estos "soldados desconocidos" son enterrados en la fosa común del olvido. Nulla cruz, nulla corona -ninguna cruz, ninguna corona- celebra su olvidado, su estéril sacrificio. Aunque, en realidad, ningún esfuerzo emprendido con verdadera convicción puede ser calificado de estéril. Ninguna movilización de fuerzas morales se pierde del todo en el universo. Incluso como vencidos, los derrotados, los que con sus ideales intemporales se adelantaron a su época, cumplieron con su misión, pues una idea está viva en la tierra con sólo ganar testigos y adeptos que vivan y mueran por ella. Desde el punto de vista del espíritu, las palabras "victoria" y "derrota" adquieren un significado distinto. Y por eso es necesario recordar una y otra vez al mundo, un mundo que sólo ve los monumentos de los vencedores, que quienes construyen sus dominios sobre las tumbas y las existencias destrozadas de millones de seres no son los verdaderos héroes, sino aquellos otros que sin recurrir a la fuerza sucumbieron frente al poder, como Castellio frente a Calvino en su lucha por la libertad de conciencia y por el definitivo advenimiento de la humanidad a la tierra."
Stefan Zweig